ENTRE DOS PUNTOS.

El inicial y el punto final.

Todo trascurre entre dos puntos.  La ley de la Impermanencia pone en nuestras vidas el punto final. Nada permanece.

La esperanza en la permanencia es vana por ello.

Estar pendiente del punto final es adelantar lo inefable y vivir en él antes de que incluso exista.

Despreocuparse y pasar del final es inhibirse de la vida.

Más integrar cada instante,  cada segundo de la vida en un punto final siendo plenamente consciente de que cada instante no volverá jamás es vivir con plenitud cada segundo y al hacerlo con la simple consciencia de ser se da uno cuenta de que vive la vida.

Entonces la vida no pasa, la vida ES.

Siempre Adelante.

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