Aprender a gastar es una asignatura de la vida. No te la enseñan en el Colegio o la Escuela. Menos aún en la Universidad. Cada uno aprende de su experiencia.

Cuando hablamos de malgastar todos nos centramos en el dinero y la forma en que tenemos los unos y los otros en gastarlo. Dejamos de lado otros gastos que tenemos y a los que no prestamos atención.

Malgastar el tiempo. Este patrimonio indeterminado que se llama tiempo lo gastamos y gastamos. ¿En que lo gastas?. ¿En que los inviertes?

Malgastar la paciencia. Más bien decimos, «perder la paciencia».

Malgastar la vida. Más bien decimos, «tirarla por la borda».

Malgastar como juicio implacable.

Recuerda que nada de lo que ocurre en nuestras vidas deja de tener sentido si dejamos de mirarnos a nosotros mismos levantamos la vista y contemplamos el mundo. Contemplar la vida integrada y conectada con los otros nos ayudará a entender que nuestro «malgastar» fue el principio de una inversión para otros. Y que. En muchas ocasiones no podremos atisbar el alcance final de nuestros actos.

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