Invisibles. La inmensa mayoría de la vida nos es invisible a nuestros ojos. No aparece en los telediarios. No sale en la portada de las revistas. La gente buena, amable y solidaria es legión, pero hace y desaparece.
A través de los medios de comunicación nos intentan trasladar una imagen del mundo que es sólo un grano en el inmenso e inabarcable granero de la vida.
Nuestra mente generaliza la poca información que posee y la eleva a categoría de concepto cuando es sólo una anécdota.
Vivimos de creencias.
Si nos detenemos y observamos científicamente, como le gusta a la mayoría, nos daremos cuenta de que el mundo está lleno de hechos anónimos de gente que hace y desaparece y que la inmensa mayoría de las obras, son buenas obras. Y si utilizamos la lógica nos daremos cuenta que no puede ser de otro modo pues de lo contrario nuestra extinción como sociedad hubiera sido ya un hecho si atendemos a la tergiversada realidad que nos presenta en muchas ocasiones la mente.
Por último basta preguntarle a nuestro corazón y nos responderá que en nuestra propia vida son muchos más los hechos de bondad y misericordia, de compasión, que el resto.
Nuestra vida, la vida, está más en lo anónimo que en la historieta que te cuenta la mente generalizando con la poca información de que disponemos.
Hacer y desaparecer. Esa es nuestra realidad.