Nacemos con un velo que nos cubre todos los sentidos y que es imperceptible a la vista,el tacto, al oído, al olfato, o al gusto.
Creemos ver, oír, oler, tocar y degustar, pero el velo no nos deja.
Cada uno tiene un velo.
Quién logra desvelarse desvela el misterio de la vida.
Venimos al mundo al nacer con un velo que se rompe en el parto, de ahí lo de «parto velado’ y que se rompe de manera natural (romper aguas).
Pero existe un segundo velo y por ello un segundo nacimiento. RENACER