CONSECUENCIAS POSITIVAS.

Deseadas, buscadas, anheladas….
Las vida llena de consecuencias positivas es el deseo de todo ser humano.

Las más queridas son la Salud, el dinero, la belleza, el éxito, el poder, la paz, el amor, el sexo…el orden ya es algo personal.

Buscamos consecuencias y que sean positivas. Provocamos consecuencias y queremos que sean positivas. Nos enfocamos en la vida en su producción. Somos como una máquina programada para provocar consecuencias positivas. Si el resultado no es el esperado comienza la ansiedad y la desesperación. La vida injusta que maltrata y no nos da lo que no nos merecemos, decimos en ocasiones.

«Sólo quiero la felicidad de mis hijos», es la consecuencia positiva más generalizada.
Lo mejor para ellos, lo que yo no pude disfrutar, dicen los abuelos.

Esta programación es parte de la humanidad. El hombre y la mujer desean y quieren lo mejor. ¿Nadie escapa a esta manera de gestionar la vida.? Al parecer un puñado de hombres y mujeres a largo de la historia consiguieron desprogramarse.

Esta búsqueda de consecuencias positivas genera la competencia y/o la cooperación.

En Desarrollo Personal hay que ser conscientes de esta realidad. Hay que gestionarla con responsabilidad. Sólo la consciencia puede moderar este programa innato que todos tenemos y lograr seres cooperadores, pues en la inconsciencia el «HOMO HOMINI LUPUS» el hombre es un lobo para el hombre y ya conocemos las consecuencias que genera.

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