Tener o no tener arraigo es determinante en nuestras vidas. El sentido de pertenencia. La condición de familia o grupo. El contacto con las raíces del árbol de nuestra vida.

Aceptar todo lo que viene de las raíces supone integrar en nuestras vidas con gratitud el torrente de energía vital que proviene de la historia de nuestro clan.

Rechazar todo o parte de nuestras raíces es cortar el suministro de esa energía vital.

Ambas actitudes son origen, también explicación, de muchos sentimientos y emociones que inexplicablemente para la mente surgen de manera recurrente en nuestras vidas.

¿Cómo son las relaciones con tus padres?

Una de las preguntas en cuya respuesta sincera y consciente encontrarás más información sobre ti.

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