Y llamó a mi puerta, más esta vez oí su llamada.
Y lo dejé entrar.
Callé.
Por primera vez callé.
Entonces escuché su voz.
Y en mi temporal y frágil vida se instaló algo eterno y poderoso.
Y desde entonces prefiero callar y que hable EL.
«Tardé te amé hermosura, tardé te amé».
Mas su suave voz como brisa marina requiere por mi parte una constante escucha. 
Un silencio permanente de mi mente.
Ahora se que dentro está y que desde ahí eterno soy.
No necesito la vida, no necesito morir, solo amar.
UN HOMBRE es igual a lo que AMA.
Y Tú me elegiste a mi para amarme.
Hasta este momento no me di cuenta de que siendo libre para elegir me elegiste a mi. Nos elegistes a todos y por eso nadie está solo.
Pero no siempre y no todos escuchan la llamada.
Abrí la puerta te dejé entrar.
Ya no estoy solo, nunca más estaré solo.

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