Todos los días llenaba mi mochila con TODO: sobre.todo tareas y preocupaciones. Llegó a ser inmensa!!! Acarrearla día a día se volvió un gran empeño. Algunas cosas que llevaba en la mochila las consideraba tan valiosas que decidía dormir con ellas. La mochila era mi vida. Un día la olvide por un rato y entonces vi que me sentía libre para correr, saltar y volar. Decidí entonces que todos los días la dejaría un rato. Cada vez que volvía a cogerla era más pequeña y pesaba menos pues en mi ausencia problemas y preocupaciones aprovechaban para huir. Hoy la mochila se llena y vacía día a día, hora AHORA.

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