Estamos en este mundo rodeados de gente, ninguno de los que nos rodea está aquí libremente, a todos nos han traído sin habernos consultado y por supuesto nadie nos ha preguntado de quien queremos estar rodeados. Solo tenemos la oportunidad de escoger a nuestra pareja y nuestros amigos y éstos, incluso, pueden cambiar.

Esta realidad, es decir, nuestra existencia forzosa en la tierra, pasa desapercibida y consideramos que no determina nuestra vida, más si nos ponemos a mirar, o mejor, a observar más de cerca, veremos que la única posibilidad de continuar la especie es mediante la cooperación.

Ser COOPERADOR es ponerse al lado de otro OPERADOR como cada uno de nosotros y conjuntamente emprender actividades para el sostenimiento de la vida en la tierra. Circunstancia ésta que también pasa desapercibida por el hecho de que cuando nacemos todo está organizado y no lo discutimos, más allá del modelo organizativo cuando queremos opinar sobre el mismo o incluso participar en su diseño, pero damos por hecho que hay, que tiene que haber, un modelo organizativo.

Realizar esta reflexión supone reconocer la limitación como ser: No estoy aquí por mi voluntad y hay muchas cosas que no puedo lograr solo. Hay varias conclusiones que podemos obtener de ello: No soy libre en este mundo. No creo solo mi realidad, co-creo este mundo. Y necesito cooperar. Soy cooperador.

El grado de compromiso como cooperador marca la diferencia de uno seres a otros.

Dicho de otro modo, la HUMILDAD de saberse fruto de la decisión de un tercero y la HUMILDAD de saberse COOPERADOR provoca en el hombre la aparición de una sabiduría tal que es puerta de entrada a la felicidad, que tal vez, no sea más que eso: AGRADECER y SERVIR, es decir, dar gracias por la vida y ser el mejor cooperador, es decir, SERVIR.

La actitud de agradecimiento y la actitud de servicio hacen del hombre y la mujer una excelsa expresión de la felicidad plena y esencial, solo hay que observar a quienes han encarnado estos valores que tanto admiramos.

Cooperar y agradecer, todo un camino.

One Comment

  1. macgo 30/11/2013 at 5:19 pm - Contestar

    En la sociedad de la competitividad, la cooperación está de moda. Anacrónico, ¿verdad? Sin embargo las ONGs se ven desbordadas de gente que quiere dedicar parte de su tiempo en ayudar a los demás. ¿Una necesidad en estos tiempos de crisis? ¿O un ejemplo de cómo podemos salir de ella?

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