La inspiración, las musas, suelen abandonar de vez en cuando.

Es el momento del silencio. Ese aparente vacío que existe entre obra y obra, inspiración e inspiración,  creación y creación…que se corresponde con la semilla, cuando esta, diminuta, enraiza y comienza su crecimiento con vigoroso tallo hasta alcanzar la superficie, desplegar sus hojas para abrazar el sol y dar frutos.

Cuando sientas la falta de inspiración y de musas, espera, espera como hace el labrador, al pie del hogar,  sereno y callado pues ya llegará la primavera, y el verano, y el campo reclamará su presencia en afanosas jornadas sin término.

Saber esperar. Confiar en el grano sembrado.  Saber contemplar su crecimiento. Dulce espera.

Todo llegará cuando tenga que llegar si ha sido plantada la semilla. Saber esperar, que ciencia!!!.

Siempre Adelante.

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