TREINTA Y OCHO

Somos capaces de no comer por perder unos kilos.

Somos capaces de privarnos de manjares y placeres culinarios por que afecta a nuestra salud.

Nos privamos de placeres en pos de una meta u objetivo.

Tenemos voluntad, fuerza de voluntad para lograrlo.

Más sólo lo hacemos para nuestro propio bien y bienestar.

Esa misma fuerza de voluntad empleada en dar a otros lo que necesitan transformaría el mundo en un lugar diferente.

En el fondo cuando ayunamos (privarnos de algo) por nosotros mismos para nuestro propio bien no nos quitamos nada pues su sentido es que nos aporte bienestar.

Más cuando esos ayunos (privaciones) son por terceras personas, por causas que nos trascienden el ego entonces sólo doy y el ego no lo entiende: «No lo puedo entender».

Y es ahí en el sentido de pérdida y separación que tiene el ego en el que encontramos el dolor y sufrimiento de hacerlo y nos hace la pregunta:

¿Para qué?

y si el Ser no responde ganará el ego que responderá:

«Para nada».

Más si nuestro Ser responde le dirá:

«Por amor y por que me da la gana»

Siempre adelante.

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