Dicen que un Maestro Zen Intentaba salvar a un Escorpión de ahogarse en un río y cada vez que lo intentaba  el Escorpión le picaba, pese a lo que el Maestro seguía intentándolo. Su alumno le observaba y le preguntó sorprendido porqué lo seguía intentando y el Maestro respondió:
La naturaleza del Escorpión es propensa a la violencia.
Mi naturaleza es propensa a la compasión.

La reflexión requiere consciencia. Si nuestra naturaleza es propensa a la violencia, nuestra química será violenta, evitará la reflexión y por ello la consciencia.
El hombre aún lleva consigo la herencia del animal del que descendemos. Superar nuestros más primitivos impulsos e instintos mediante la educación y la reeducación es una total necesidad para el desarrollo humano.
Ha existido y existirá la violencia en el mundo. Ningún civilización, cultura o religión ha logrado erradicarla. No es el camino luchar contra ella. Es el camino de la Paz, de la educación y la cultura de la Paz, la semilla que entregada a cada uno de nuestros hijos será la garantía de una futura cosecha de Paz en sus vidas. Hoy estamos más cerca pero queda mucho trabajo que hacer.
SIEMPRE ADELANTE.

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