Daniel le interpretó el sueño a Nabucodonosor y desde entonces nos referimos al hombre como mente de oro, corazón de plata y brazos con tronco de bronce más pies de barro. Como en el sueño del faraón todo hombre se desmoronara. Es la ley de la Impermanencia. 
¿Qué son capaces de soportar unos pies de barro?
¿Con qué materiales estamos construyendo nuestra realidad?
Poca ha de ser  mi carga para que mi viaje sea liviano y ligero más nos empeñamos en llenar el zurrón de recuerdos, de deseos y de cosas. Nuestros pies no resistirán en muchas ocasiones la carga. 
Aceptar y soltar, el camino será pródigo en nuestras necesidades.
 Y adelante siempre adelante.

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