¿Cuántas veces hemos caído?.

«Se ha caído con todo el equipo» suele ser una frase expresiva que pretende describir la situación de quien ha fracasado.

Para caerse hay que tropezar con algo. Como una piedra en el camino que nos enseña a rodar y rodar que diría María Dolores Pradera en su canción.

Si caemos desde lo alto solemos decir que «Se ha pegado un buen trompazo» o «Vaya caída que se ha dado!«.

La mayor parte de nuestras crónicas sociales se basan en las caídas y los caídos. Todo comienza por el famoso:»Sabes lo que le ha pasado a…??!!».

Caídos y caídas son la expresión de que existe movimiento y de la ley de la impermanencia. A todos nos llegan las caídas y todos seremos caídos. Es la ley del péndulo o de la expresión «unas veces arriba y otras veces abajo».

Este eterno e infinito movimiento aún nos despierta el asombro, la sorpresa y de ahí la culpa, la ira, la tristeza y al final nace el miedo a que se repita paralizando nuestra iniciativa.

No existe la caída para quien la contempla desde el corazón que quien lo hace desde la mente solo juzga y quien desde el corazón consciente contempla un caído su propia caída experimenta. Pues no son más que emociones las que juegan al parchis queriendo ganar una batalla. Más como madre responsable y amorosa la partida pondrá fin la consciencia para observar y serenar a los jugadores que se rifan cuál túnica sagrada al caído en la caída.

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